La inauguración del Festival Internacional Cervantino 2025 abrió con una presencia veracruzana de raíz comunitaria. La cartelera de Cultura Comunitaria registró el concierto “Fandango monumental: Fiesta de son y raíz” para el viernes 10 de octubre, a las 20:00 horas, en la Explanada de la Alhóndiga de Granaditas. La actividad reunió a Semilleros Creativos de Música de Veracruz en un escenario emblemático de Guanajuato.

El programa mencionó a niñas, niños y jóvenes de ensambles tradicionales de Zozocolco de Hidalgo, San Andrés Tuxtla y Naranjo Amatlán. La selección no fue decorativa: llevó sones jarochos y huapangos al inicio de uno de los festivales culturales más reconocidos del país. Así, Veracruz apareció no sólo como estado invitado, sino como territorio musical con formación comunitaria.

El Cervantino tiene una historia larga en Guanajuato. La Secretaría de Cultura recuerda que su origen se asocia con los Entremeses de Miguel de Cervantes impulsados en 1953 por Enrique Ruelas, y que en 1972 se creó oficialmente el festival. Con el tiempo se convirtió en un espacio de artes escénicas, música, ópera, danza, artes visuales, literatura y diálogo internacional.

La presencia de semilleros modifica la escala habitual de esa historia. Frente a nombres consagrados y compañías internacionales, las agrupaciones juveniles muestran cómo una política de formación puede llegar a una plataforma mayor. Para Veracruz, el concierto conectó la vida musical de comunidades huastecas y sotaventinas con el público cervantino.

El cruce entre la Alhóndiga y el fandango dice mucho sobre la circulación cultural en México. Un edificio ligado a la memoria histórica de Guanajuato recibió músicas que nacen de plazas, patios y fiestas veracruzanas. Ahí, la inauguración operó como puente entre estados, generaciones y formas de aprender la tradición. También recordó que los grandes festivales pueden abrir su escala sin perder exigencia artística ni raíz comunitaria.